Se acabó darle de ganar al Burger King. Los aritos de cebolla están chupaos, tan fáciles que da vergüenza. Ricos ricos y baratos, como acompañamiento, cena o para honrar debidamente a unas visitas. Con esta receta, te saldrán crujientes y jugosos.

Necesitas:

  • Una cebolla (u las que sean menester, pero vamos, que de una salen ciento y la madre)
  • Agua, aceite, sal y pimienta
  • Harina, huevo y pan rallado

Y es facilísimo:

Plis: Se corta la cebolla en rajas gruesas. Ojo, porque al cocer mengua, así que las rajas habrán de ser casi el doble de lo que quieres que sea el arito. Por ejemplo gorditas como un dedo o por ahí. Se descalabra en aros, y se cuece en agua con sal hasta que esté blanda, unos 10 minutos.

Plas: Se sacan con cuidado del agua y se colocan sobre papel para que escurran un poco; se pasan por harina, huevo y pan rallado, y se fríen en abundante aceite que no habrá de estar al máximo, por ejemplo si la cocina tiene hasta la potencia 10, ponlo al 8.

Y ya está. Antes de freir son como lacios e informes, pero al contacto con el aceite se ponen redonditos y esponjosos. Colócalos sobre (más) papel de cocina para que no queden aceitosos, y a comer. Era fácil, ¿no?