Autor: admin

Por qué se agarra la tortilla

Por causas múltiples y variadas, pero desde luego, nunca por culpa tuya. En una investigación sin precedentes, y después de quemar más de cien tortillas y agarrar otras tantas, el equipo científico de Cocina Facilísima ha llegado a las siguientes conclusiones: Uno. La sartén está chunga. Imprescindible usar una sartén nueva del trinque, con el fondo planito, a la que, para la ocasión, se le habrá quitado cuidadosamente la etiqueta. Si no tienes una sartén nueva del trinque con etiqueta y todo, mejor ni lo intentes. Eso sí, no es culpa tuya Dos. El aceite está frío. Si el aceite está frío, el huevo al contacto con el metal se queda líquido en lugar de cuajar, produciendo un desgaste estructural en los órganos internos de la tortilla, desgaste que ni el mismísimo CSI con su mejor voluntad podría enmendar. Si el aceite no se ha calentado lo suficiente para que el huevo haga “fssssss”, no es culpa tuya, evidentemente. Tres. El aceite está demasiado caliente. El aceite demasiado caliente hace que el huevo al entrar en contacto con el metal en lugar de cuajar haga chissssssspfpfpf, sonido incorrecto donde los haya, y se ponga negro. Si persistes en tu actitud, la parte negra de la tortilla, por afinidad a la sartén, acabará agarrándose. Esto tampoco es culpa tuya, ya que la tortilla tiende a agarrarse a lo más parecido...

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Menestra fácil

Buena pinta, ¿eh? Pues para esta menestra de verduras no hace falta meterse en faena: vale con tener la mano fuerte para abrir los tarros, y la mente ágil para enmascarar la dudosa procedencia del vegetal, cosa que haremos a base de jamón, huevo duro y currusquitos de pan frito. Necesitas: Un tarro de menestra, preferiblemente marca blanca (la del Eroski sale muy buena y es barata) Otros tarros de verdura, por ejemplo espárragos o alcachofa o coles de bruselas o habitas. Pimiento colorado también de lata Huevo duro Pan frito Y es rapidísimo y facilísimo: Plis. Con hábil manejo de muñeca se van abriendo los tarros, mientras en una sartén con un fondillo de buen aceite se dora un primer puñadito de jamón serrano. Y es que el jamón servidora lo echa en dos fases, ya que me gusta encontrar algunos de los trocitos absolutamente churruscados. Plas. Justo antes de echar la verdura bien escurrida, colocamos la segunda tanda de jamón. Los espárragos no van a la sartén, porque se deshacen: los usaremos para adornar. Se dan unas vueltas, para que toda la menestra tome el gustillo a jamón que desprende el aceite. Y ya está. Adornamos como podemos (en mi caso, mal y poco, que ya a esas horas llevo una gusa que no sé ni cómo tengo la sangre fría de hacer la foto) con pimientito...

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Cocinas y cocinas

¿Cuántas horas al día? ¿Y al mes? ¿Y al año? En 60 años de vida adulta, si no eres de los más viciosos, habrás sumado 65.799 horas, o sea casi 3.000 días, o sea, más de nueve años. El asunto requiere su atención, porque la cosa no sólo es cocinar, sino limpiar, recoger, estibar la compra; brazo parriba brazo pabajo, estira, encoge, agacha, abre y cierra en un ballet doméstico al que estamos tan acostumbrados que no nos damos cuenta. Pero las bisagras de nuestro cuerpo (y las de los muebles) sí. Afortunadamente los tiempos adelantan que es una barbaridad, y ya tenemos cajones deslizantes de apertura total y cierre amortiguado, gaveteros de cubos bajo el fregadero que se mueven misteriosamente por ocultos raíles, despenseros extraíbles que se abren hasta el fondo… No lo dudes, si aún no has terminado de montar los muebles que compraste en el Ikea hace cuatro años, estas cocinas son tu solución. The Singular Kitchen es una empresa alemana, con la seriedad de los alemanes. Aunque este es un análisis patrocinado por Zync, ha dado la casualidad de que conozco esta empresa, a través de Carmen Matto (la reina del boquerón adobado). Y si hubiéseis tenido mi aterradora experiencia en la compra de la última cocina, en la que un distribuidor madrileño cuyo nombre me callo por no soltar unos cuantos exhabruptos me tuvo...

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Comida de viaje [tortilla y filetes con pimientos]

Dedicado a todos los degenerados que estáis ya pensando en desplazaros estas vacaciones. Esta es, según todos los expertos, la comidita ideal para llevar en el coche en los desplazamientos largos, ahorrando así la pasta del infumable restaurante de turno y la pesadez de estómago consiguiente. Es ligera. Es nutritiva. Está de muerte. Se come fría. Y si sobra, pues pal desayuno. Bueno, y si no te vas de viaje también la puedes hacer en casa: no protesta. Necesitas: Patata, huevo y cebolla para la tortilla Filetes (cerdo, pollo o ternera); pan rallado y huevo para rebozar. Pimiento verde: im-pres-cin-di-ble… si tienes a mi hija a comer Facilísimo: Esto se prepara la noche anterior y se guarda en un taper todo junto. La amistad entre tortilla, filetes y pimiento creará así una alianza de sabores que es lo bonito del plato. Plis. Hacemos una tortilla corriente y vulgar. En caso de falta de tiempo o de recursos mentales, vale la comprada de bar o envasada. Plas. El truco de los filetes es no hacerlos empanados con el empanado tradicional, que quedan mucho más secos, sino pasarlos solamente por pan rallado (mejor si es con ajo y perejil) y huevo, y freir a fuego alto pero no demasiado. Con este sistema se mantienen jugosos hasta 48 horas, lo cual es muy de agradecer. Y ya está. El pimiento verde se...

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Mousse de melón con jamón

Una idea perfecta para darle vidilla a ese melón un poco soso. Confieso que lo hice con cierto escepticismo, amén de tener preparada una retirada digna en forma de sopa de fideos, por si acaso. Pero el melón y el jamón casan bien, y más si, como en este caso, usáis jamón ahumado en vez de curado. Le da un punto que ni te cuento. Necesitas: Melón, una raja hermosa por persona Jamón ahumado (superbarato en el Aldi) en trocitos chicos Un par de hojitas de gelatina Nata montada SIN azúcar o una clara montada (más ligero y menos empalagoso este segundo sistema) Sal y pimienta Facilíiiiiisimo: Plis. El melón se pasa por la batidora y el jamoncillo se reduce a la mínima expresión, bien con picadora o bien manualmente. La gelatina se deshace calentándola en una chispa de puré de melón, y se añade al grueso del conjunto melonero. Plas. Espolvoreamos bastante jamón. Lo ideal es que en cada cucharada entren al menos un par de trocillos. Aquí le pongo también la pimienta, que no falte, que le da mucha gracia. Se revuelve todo para que se mezcle bien y, llegados a este punto, le incorporamos la nata montada o una clarita a punto de nieve, que queda menos empalagoso el plato. Y ya está. A enfriar un par de horitas, y al sacarlo a la mesa, se...

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