Estas brochetas de pollo versión reducida, más que una receta, son una manera de salir del paso. Con un solo filete y sin grandes alharacas comen dos, y donde comen dos, comen tres. Una forma de estirar los recursos cárnicos sin perder calidad ni sabor. Los hago con palillos de los dientes, que así salen más.

Necesitas:

  • Un poco de filete de pollo en trozos chicos
  • Cosas para intercalar: pimiento, cebolla, tomatitos, dátil, ciruela, bacon, champiñones… Cualquier cosa susceptible de ser ensartada en un palillo valdrá.

Facilísimo:

Plis. Se trocean chiquitos los ingredientes y se van ensartando, respetando los gustos y manías de cada miembro de la familia, que como es normal, no serán pocas. Por ejemplo a mí me pierden con dátil, bacon y cebolla. Pues eso: menú a la carta, que no cuesta dinero. Se ensartan en los palillitos dejando apenas una punta para cogerlos con los dedos.

Plas. En una sartén ligeramente engrasada y a fuego no muy fuerte se colocan, meneándola vivamente para que den ridículos saltitos y se vayan dorando por todos lados. Cuando ya se ve que está hecho el pollo, se sube el fuego un momento para que se retuesten ligeramente.

Y ya está, no hay más que comérselos. Yo los acompaño con rajas de patata cocida y pasada por la misma sartén, y si sobra pimiento o algo, pues también.