Ahora que es tiempo de barbacoas y churrascos, es imprescindible tener un bote de chimichurri en la nevera. Adobo, condimento y salsa en una sola pieza, se puede personalizar hasta límites insospechados. Una barbacoa con chimichurri huele el doble, con la consiguiente envidia de vecinos y paseantes. En Galicia, que hay mucha costumbre, lo venden embotellado. Aquí se lo embotella cada cual en el consabido tarrito.
salsa chimichurri

Necesitas:

  • Medio vaso de aceite de oliva
  • Medio vaso de aceite de girasol
  • 3/4 del mismo vaso de vinagre
  • 3 dientes de ajo
  • 1/4 de cebolla
  • Perejil
  • Orégano
  • Tomillo
  • Pimentón (picante o no, según)
  • Pimienta (mejor recién molida)
  • Cominos, mejor molidos
  • Un pelín de mostaza
  • Un poco de vino (preferiblemente un blanco Rueda, pero no hay que ser quisquilloso)
  • Una pizca de whisky

De las especias yo pongo una cucharadita; los prudentes que empiecen con menos y lo vayan probando y añadiendo.

Y esto sí que es… facilísimo:
Plis. Se machacan la cebolla y el ajo con el perejil bien machacado, se mezclan todos los ingredientes, se agita voluptuosamente el tarro, se prueba y se rectifica. Fin.

Plas. Esto se mantiene bien en la nevera, ganando sabor con los días. Conviene agitarlo en plan maracas una vez al día por lo menos, para que no se aburra.

Y ya está. Sobre esto, que cada cual improvise: curry, laurel, huevo duro, nuez moscada… Incluso hay quien le pone un poco de queso feta.