Aunque la cuestión no es el cómo, porque según se aprecia en la foto, pues es debajo de algo, encima de algo o entremedias de algo. La cuestion no es cómo se acomoda una máquina de hacer pan, sino PARA QUÉ. A esta y otras preguntas daré respuesta en este post. Lo hago porque amo a mi máquina, como vosotros amaréis a la vuestra cuando la tengáis.

PAN. Después de los experimentos iniciales, casi siempre fallidos aunque nunca incomibles, uno termina por hacer un pan totalmente a su gusto: con equis de sal, con pasas o pipas, compacto como el pan de pueblo o esponjoso como el mejor de molde. Un pan que llena tu casa de olor a pan. Y además, diversas sofisticaciones, como brioches y cosas así. El límite es la imaginación.

MASAS. Como la máquina de hacer pan cuece o no cuece según le ordenes, es un invento la mar de socorrido para preparar toda clase de masas, ya que amasa, fermenta y vuelve a amasar. Empanadas, pizzas, rosquillas. Mmmmm… se me hace la boca agua…. voy a echarle un poco de harina al trasto, y a ver qué sale.

MERMELADAS. La máquina cuece y da vueltas sin parar. En una hora y pico, y con total despreocupación, tendrás una mermelada perfecta, sin manchar y sin que se te queme. Aunque sólo fuese por las mermeladas, valdría la pena.

PRECIO. Consume muy poco, o sea, después del gasto inicial, el pan y las mermeladas salen extremadamente baratos. Por poner un ejemplo, un pan de molde hermoso, sobre un kilo, te sale entre materia prima y electricidad a menos de 50 céntimos. La máquina cuesta alrededor de 40 euros (si uno se lo curra a través de ebay bastante menos; la mía salió por 25 en Alemania transporte incluido). De todas las marcas, la que más alaban en los foros es curiosamente la más barata: la que comercializa el Lidl de tanto en vez (marca Biffinet).

El pan se puede amasar y cocer en la máquina, o bien sacarlo cuando está amasado, darle forma con las manos, precocer 10 minutejos y congelar, obteniendo así una reserva para días de pereza extrema. Aunque no es fácil conseguir recetas en internet, al contrario de lo que pasa con la Thermomix, os iré colgando aquí las mías, que ya sabéis que me gusta experimentar.

El pan casero recién hecho es una idea mucho más barata, socorrida e impactante cuando os invitan a una cenita. Se acabó comprar vino de marca. Pan casero para todos, y veréis cómo lo agradecen.