Reciclar. Reinventar. Remodelar. He aquí la divisa del lonchafinista, que aplicada a la cocina, conseguirá que sorteemos la crisis sin merma en nuestros bolsillos, descalabro en nuestros paladares ni mengua alguna en nuestras grasitas. El pan duro, los restos, el ajo, el agua serán privilegiados aliados en nuestra lucha contra el euribor, los ahorros menguantes y los precios crecientes. De un euro hagamos tres, de un filete cinco, de un litro de agua un primer plato para chuparse los dedos. Todo vale si no mata. Adelante, compañer@s. Esta es nuestra guerra. Y la vamos a ganar.



  1. Si se puede comer, se come. Si se puede reciclar, se recicla. En caso de duda, dáselo al niño con un poco ketchup.
  2. Lleva siempre a mano una katana, para defender tu derecho a las ofertas. Tú las viste primero. En caso malo, tú lo habías pensado primero.
  3. Los restos son un tesoro culinario, así que genera restos intencionadamente. Si haces macarrones, echa un puñado de más. Si haces arroz, otro. Ese puñado será nuestro salvavidas: macarrones rellenos y rebozados, croquetitas de arroz con queso en salsa de cebolla. Y así.
  4. Inventa. Bate. Mezcla. Echa especias. Reboza. Disfruta. Y luego, si sobrevives, nos mandas un emilio con tus recetas. Estamos inventando la nueva cocina española, además de llenar la andorga con cuatro perras.
  5. Jamás reveles tus secretos a los comensales. Sobre todo, mientras se lo están comiendo.
  6. Cualquier trozo grande partido en trozos pequeños parece más cantidad.
  7. Cualquier trozo pequeño rebozado parece más cantidad.
  8. Cualquier rebozado, con salsa alimenta más.
  9. Cualquier plato con salsa adquiere la categoría de obra maestra si se añaden unas patatas.
  10. A la hora de gestar un nuevo plato, mira a ver qué restos hay en la nevera y por las baldas; escribe los nombres en sendos papelitos, saca tres y ordénalos de diversas maneras, intercalando vocablos como “rebozado”, “en tempura” “relleno”o “con salsa de”. Por ejemplo: