Gracias a la crisis, volverán los deliciosos garbanzos en mi balcón sus pellejos a colgar. El truco para que no se despellejen y podamos usarlos con cualquier preparación culinaria (ya que el humilde garbanzo se relaciona tanto con carnes y verduras como con pescados, mariscos, arroz o pasta) no es más que tener un poco de cuidado y de sentido común.
Garbanzos perfectos

Uno: cuando empiecen a cocer, chorro de agua fría. Esto se denomina espantar a la legumbre, y es una de las claves también para una buena fabada asturiana.

Dos: A ser posible, cuécelos dentro de una de esas bolsas de rejilla que ahora se venden hasta en los chinos. No, un calcetín no vale. Bueno, si está muy limpio, puede valer.

y tres: Es mejor no poner la sal hasta el final.