Se cocían en casa ingentes cantidades de garbanzo. Tengo en la memoria aquel puchero siempre bullendo, que asociaba en mi cabeza a los calderos de las brujas. La abuela decía que siempre tenía una olla al fuego, porque acompaña mucho. Nunca supe si es que se sentía sola, o es que, como a mí, la perdía el maldito garbanzo, garbanzo que luego reciclábamos en distintas versiones. Esta de las hamburguesas -ella las llamaba filetes rusos- siempre me tuvo un toque exótico. Y claro, es que no se había inventado el Burguer King.

Hamburguesas de garbanzos

Necesitas por persona (multiplica tú mism@):

  • Como 150 gr. de garbanzos. En caso de imprevisto, se pueden usar de lata, claro.
  • 1 cucharada de cebollita picada
  • 1/2 diente de ajo
  • Perejil
  • Huevo y pan rallado
  • Se puede añadir apio, cominos, bacon “minimal” pasado por la picadora…

Chupao chupao:

Plis. Se pone a sofreir la cebollita, que quede tierna.

Plas. Mientras tanto, se maja en el mortero el ajo con el perejil y los garbanzos se pasan por la batidora. Yo le pongo pimienta porque soy una adicta, pero allá cada cual. Se mezcla todo, cebolla incluida, y si queda muy espesote se le añade un poco de huevo batido.

Y ya está. No hay más que pasarlas por huevo batido y pan rallado, y freírlas ligeramente, que estén doraditas. Se acompañan con una salsa de tomate. Y tengo que probar de hacerlas a la plancha, sin rebozado, retostaditas, que el garbanzo retostadito es lo más de lo más, y colocarles encima la cebolla ligeramente caramelizada. Pero como nunca me acuerdo, nunca lo hago. Así que os dejo la idea. De nada.