Ni huevo duro ni croqueta, sino mitad y mitad. Deliciosos los de Angelines, bueno, y los míos también, que la humildad es muy mala pal cuerpo. ¿El truco? Que la masa de croquetas esté rica. Y adornar el plato como hace mi cuñada: con pétalos de rosa y tomatitos cherry. Los huevos acroquetaos otra cosa tienen, y es que se ponen más ricos para el día siguiente… Si sobran, claro.


Necesitas:

  • Un resto de pollo o jamón
  • Harina, huevo, pan rallado
  • Huevos cocidos. De cada uno salen cuatro. Si es para comerlos al volver de la piscina o la playa, calcula dos huevos por persona, porque entran de vicio.

Facilísimo:

Plis. Cuece los huevos y mételos a enfriar en la nevera. Calientes se cortan de pena y se deshacen. Fríos quedan compactitos y es mucho más fácil.

Plas. La bechamel reconozco que no es mi fuerte, así que la hago con trampa: rehogo jamón o pollo extremadamente picado, añado harina, leche… y si quedan grumos, a la batidora con ello, y después a volver a cocer. Ha de cocer hasta que huela a croquetas. Un poco de perejil picadito le da bastante gracia.

Y ya está. Se cortan los huevos en 4 (a lo largo, Inés, a lo largooooo!!!) (estas niñas…), se recubren con la masa, y se pasan alternativamente por pan rallado, huevo y pan rallado. El truco es tener el pan rallado (ingentes cantidades) en una bolsa de plástico, y no en un plato. Se tarda la mitad. Se fríen con aceite no demasiado caliente, para que no se arrebaten.