Gran cosa, el humilde huevo frito, que no sólo combina con patatas, arroz y tomate, como se suele creer. Harta como estoy de crisis, me abalanzo a las ofertas del Eroski, agarro un paquete de gulas por 1 euro 20, y ale, a darse un lujo. No es que sean así muy del cantábrico, pero como todo el mundo sabe, lo rico, evidentemente, es el ajito, el aceitillo y el pan, y, en este caso, el huevo, que les da el toque meloso que les hacía falta.


Necesitas:

  • Huevo
  • Gulas
  • Ajo
  • Aceite
  • Pan para mojar
  • Babero (imprescindible)
  • Opcionalmente, patatas fritas y setas.

Y más fasil es que no pué ser!:

Plis: Para este menester me gusta más el sencillo huevo a la plancha, que toma menos aceite, para que no quede el plato pringoso en exceso. Los voy haciendo casi sin aceite y a fuego bajito, que la clara se quede blanca y la yema jugosa, jugosa, jugosa…

Plas. Y mientras, frío los ajitos en rodajas, también a fuego bajo, para que suelten toda la sustancia. Las gulas si has tenido tiempo las habrás descongelado; si no, pues no pasa nada. Que no estén demasiado tiempo al fuego, y siempre bajo. A mí personalmente me gustan con un poco de picante.

Y ya está. Coloca una camita de patatas, encima las gulas y adorna cada huevo con un sombrerete de ajitos, y a comer. Hay quien las prefiere en revuelto, pero en mi opinión casan mejor con la yema casi cruda. Y más vistosos quedan… desde luego!