Qué cosa más rica, los mejillones, o cómo transformar en una vianda de lujo al más humilde y depreciado de los crustáceos. Un kilo de mejillón bien rentabilizado da para mucho comer, y es que de este bicho, como del cerdo, se aprovecha todo: el caldito, la chicha, y ahora hasta la cáscara, que por lo visto sirve para hacer fregaderos. Este día de la foto nos los curramos de la siguente manera.

Mejillones de lujo

Necesitas:

  • Mejillones
  • Cebolla (no hace falta mucha, porque cunde)
  • Perejil
  • Aceite, vinagre y sal
  • Opcionalmente, cosas como pimiento rojo y verde (asado o crudo), huevo duro, tomate… todo casa bien con el sufrido mejillón.

Y esto es que más fácil no puede ser:

Plis. Quitamos someramente las barbas del mejillón si las tuviere y lo abrimos al vapor. Esto se hace en una olla grande, a fuego medio, tapada hasta que haga fu. A mí no me gustan medio crudos, así que tras el fu bajo el fuego, vuelvo a tapar y lo dejo otro ratín mientras hago la vinagreta.

Plas. Hacemos una vinagreta con la cebolla extremadamente picada, el perejil, una parte de vinagre por dos de aceite, y la sal. La sal se debe poner justo antes del vinagre ya que es lo que mejor la disuelve. Le añadimos un poco del caldillo de los mejillones (guardando el resto para futuras delicias).

Y ya está. Se recubren, se adornan al gusto, y se jaman.

El caldillo sobrante se puede (y debe) congelar para futuros usos. Buena idea congelar con él un par de mejillones, que le darán el punto de color y sabor a una sopa o a un arrocito tonto.