Aprovechamos las últimas moras del verano con un alijo de casi dos kilos (y espinitas en los dedos!), que hemos convertido en una mermelada absolutamente deliciosa (y gratuita), que además da mucho juego a la hora de, por ejemplo, adornar una tarta de queso. Ojo y tomad nota, que mi receta difiere un poco de las tradicionales.

Necesitas:

  • Tarros esterilizados
  • Moras equis peso, y ciruelas la mitad de lo que pesen las moras.
  • Azúcar, la mitad de lo que pese la fruta en total.

Y es facilísimo:

Plis: Las moras se lavan (que en el campo hay muchos perros) y a las ciruelas se les quita piel y hueso. El truco de añadir las ciruelas es para que la mermelada no tenga demasiado granillo del de la mora, que se mete entre los dientes. Se pasa la fruta por la batidora, se pesa, y de azúcar se le pone la mitad de lo que pese. Si os gusta bien dulce, se puede poner azúcar hasta el total del peso de la fruta.

Plas: A la cazuela y a fuego bajo. En 15-.20 minutos está lista y pegajosa. Se envasa, se cierran los tarros bien cerrados y se cuecen unos 15 minutos, para hacer el vacío.

Y ya está. Ya tenemos una deliciosa cosecha de mermelada absolutamente natural. Claro que yo no la he hecho en cazuela, la he hecho con mi supermegafabulosa máquina de hacer pan… pero eso es otra historia… y merece ser contada en otro lugar.