Una idea perfecta para darle vidilla a ese melón un poco soso. Confieso que lo hice con cierto escepticismo, amén de tener preparada una retirada digna en forma de sopa de fideos, por si acaso. Pero el melón y el jamón casan bien, y más si, como en este caso, usáis jamón ahumado en vez de curado. Le da un punto que ni te cuento.

Necesitas:

  • Melón, una raja hermosa por persona
  • Jamón ahumado (superbarato en el Aldi) en trocitos chicos
  • Un par de hojitas de gelatina
  • Nata montada SIN azúcar o una clara montada (más ligero y menos empalagoso este segundo sistema)
  • Sal y pimienta

Facilíiiiiisimo:

Plis. El melón se pasa por la batidora y el jamoncillo se reduce a la mínima expresión, bien con picadora o bien manualmente. La gelatina se deshace calentándola en una chispa de puré de melón, y se añade al grueso del conjunto melonero.

Plas. Espolvoreamos bastante jamón. Lo ideal es que en cada cucharada entren al menos un par de trocillos. Aquí le pongo también la pimienta, que no falte, que le da mucha gracia. Se revuelve todo para que se mezcle bien y, llegados a este punto, le incorporamos la nata montada o una clarita a punto de nieve, que queda menos empalagoso el plato.

Y ya está. A enfriar un par de horitas, y al sacarlo a la mesa, se adorna con jamón, hierbabuena, perejil o lo que haya, que total luego todo el mundo lo va a apartar.