La paella de toda la santa vida es aquella que se hace en la casa común tipo promedio, sin sofisticación alguna, con las cosas más normales, mientras se charla tranquilamente y se permite que el arroz esponje y se retueste. Cocina de mercado pura y dura. El truco, parece ser, es repetir constantemente “Está soso”, “va a salir duro”, “está pasado”, “yo no sé si las alcachofas”, y “va a salir negro”. Cuantas más veces se repita el mantra, mejor. La explicación es que la autoestima del arroz no soporta los comentarios, y se esmera por salir cojonudo. Y lo consigue, claro.
Esta de la foto nos la hizo Angelines y es de las mejores que he comido en mi vida (que no son pocas).

Paella
 
Y la hizo así:

  • Cuarto de chirlas
  • Cuarto de mejillones
  • Medio de gamba fresca
  • Medio de calamar o chipirón, no recuerdo
  • 750 de costillas adobadas en cachitos
  • 4 alcachofas
  • Pimiento asado en casa
  • Guisantes congelados
  • … y el arroz… no hagais como servidora, que más de un domingo, con el guiso paellero hecho, me tuve que bajar por los bares a mendigar tacitas de arroz…
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Facilísimo (según ella):
Plis: Se rehoga la carne, el calamar y lo que se ponga de verdura, y si uno no tiene en casa niños repugnantes de la liga antialcohólica, se le pone vinito blanco, se añade tomate y que cueza (Si no, pues con agua, que se le va a hacer). La medida antes era una taza de arroz por dos de agua, pero el arroz de ahora no sabemos qué le pasa que chupa más agua que antes.

Plas. El mejillon y la chirla se abren al vapor y que suelten el agua. Las gambas se cuecen en un culín de agua y, atención, se pelan y las cáscaras y cabeza se pasan por la batidora con el agua, colándolo después. Con ese líquido y el otro se riega el arroz. Si no lo haceis (si sois de los sofisticados, que colocan la gamba completa sobre el arroz como adorno) no sabeis lo que os perdeis.

Y ya está. Sólo queda añadir el marisco cuando el arroz está casi hecho, decorar con los pimientos… ¡y a comeeeeeeerrrrrr!!!! ¡¡¡que se pasa el arroz!!!!!!!!!!