Toma ya navidades de pobre. Cualquiera que os escuche se os planta en casa. Y es que la sola mención a los ibéricos -ese jamoncito veteado que parece llorar por todos sus poros, ese chorizo suave que literalmente se deshace en la boca…- hace que una ya no pueda pensar en otra cosa en toda la santa mañana, mientras babea aceleradamente.

Pensamos, como buenos insensatos, que el ibérico es patrimonio de los pudientes; que en tiempos de crisis es mejor comer productos de baja categoría. Craso error. Yo, una vez más, os voy a demostrar con argumentos y recetas que comer de maravilla es barato, y que en el caso de los ibéricos, la compra sale rentable, ya que con una cantidad mucho menor se consigue el doble de sabor y textura. Y además, dicen que son buenos para la salud. Pues mejor; por mí como si no lo fueran, porque están de morirse. Dicho esto, vamos al lío.

Necesitas por persona:

  • Una patata grande o dos pequeñas. O tres. O cuatro. Que la patata es barata, leñe.
  • Una única y viuda loncha de jamón ibérico, no me diréis que sale caro. Yo suelo comprar El Pozo, porque últimamente se ve mucho ibelico-made-in-hongkong, y esta firma tiene muy buena calidad, precios ajustados y un departamento de atención al cliente que debe ser de las poquitas cosas que funcionan bien en esta España de nuestros desvelos.
  • Harina y huevo para rebozar, aceite para freir.
  • Setas. Últimamente compro esos tarritos de marca blanca que ya vienen como cocidas. Total van para la batidora.
  • Agua. También viene siendo barata.

Y es… facilísimo:

Plis.Cuece las patatas con piel en agua con sal que las cubra, dejándolas duritas, que si no no se pueden lonchear. Cuando estén frías, pela y rebana lonchas finas, cuanto más finas menor (más cunde XDDD)

Plas. Haz pequeños sandwiches de patata con un trocito de ibérico entre cada dos lonchas. Al ser ibérico, se necesita poca cantidad, ya que la grasita infiltrada pasa a la patata dándole un sabor tremendo. Pasa los sandwiches de patata por harina (en caso malo, pan rallado) y huevo batido, y fríe a fuego bajo, que la patata se termine de hacer.

Plas Plas: Mientras la miras y das vueltas, preparamos la salsa: pizca de recortes de jamón en gotita de aceite de oliva; sofreir ligeramente, bajar el fuego, añadir un puñaíco de setas y medio vaso de agua, salpìmentar y cocer cinco minutos antes de pasarlo por la batidora con total impunidad. Sale una salsa cremosa y sabrosa, a la que se le puede añadir nata si se quiere.

Y ya está: a la mesa y a comer. Conviene probar la patata, porque si se hubiese quedado algo dura nadie nos impide cocerla un poco más dentro de la salsa.

Y ya que estamos de ibéricos (y es que a estas horas…) prometo que dentro de ná sus ilustraré con una receta de secreto que ya me estoy chupando los codos por adelantado: Secreto ibérico en salsita de manzana y puerros. El secreto es la parte interna del lomo junto a la maza de la paleta, entre el tocino, en lo que sería el sobaquillo del cerdo. También lo compro de El Pozo, al vacío, y ahí está, esperando su alegre final (ojo: el secreto es una pieza que sorprendentemente varía mucho de una carnicería a otra… por eso mejor optar por el de marca, que mantiene una calidad constante).

Pero ese secreto es otra historia y será contada a su debido tiempo… Sin fotos, claro, porque como siempre, en lo que voy a por la cámara ya se lo han comido… En fin…

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