Nada tan perfecto como una piña cortadita en rodajas iguales y con su agujerito redondo en el centro, que sólo se consigue con este práctico artilugio que no sé quién sacó de no sé donde. El artilugio atiende por descorazonador de piña, nombre que me parece precioso para estos tiempos de culebrón. Así cuando alguien pretende darme un disgusto, le digo: no te molestes, ya voy yo solita por el descorazonador.
Pina perfecta

Facilísimo: El artilugio (poco más que un tubo de plástico con una ruedilla dentada arriba) se coloca en la parte superior de la piña, y no hay más que darle a la manivela. El ingenioso sistema hace que la rueda descienda en espiral, sacando rodaja tras rodaja de jugosa piña, y dejando el centro duro unido a la matriz.

La cáscara queda intacta y con bastante carne; yo la arrebaño para hacer a) una ensalada de piña presentada en el envase original (salada o dulce), o b) un batido de piña, si no tengo ganas de liarme más.

El centro duro queda como una especie de badajo, con el cual se pueden hacer gran cantidad de chistes groseros (si no hay niños pegando la oreja). La foto no lo dice todo: …falta… el movimiento…
Pina perfecta