Por qué se agarra la tortilla

Por causas múltiples y variadas, pero desde luego, nunca por culpa tuya. En una investigación sin precedentes, y después de quemar más de cien tortillas y agarrar otras tantas, el equipo científico de Cocina Facilísima ha llegado a las siguientes conclusiones:

Uno. La sartén está chunga. Imprescindible usar una sartén nueva del trinque, con el fondo planito, a la que, para la ocasión, se le habrá quitado cuidadosamente la etiqueta. Si no tienes una sartén nueva del trinque con etiqueta y todo, mejor ni lo intentes. Eso sí, no es culpa tuya

Dos. El aceite está frío. Si el aceite está frío, el huevo al contacto con el metal se queda líquido en lugar de cuajar, produciendo un desgaste estructural en los órganos internos de la tortilla, desgaste que ni el mismísimo CSI con su mejor voluntad podría enmendar. Si el aceite no se ha calentado lo suficiente para que el huevo haga “fssssss”, no es culpa tuya, evidentemente.

Tres. El aceite está demasiado caliente. El aceite demasiado caliente hace que el huevo al entrar en contacto con el metal en lugar de cuajar haga chissssssspfpfpf, sonido incorrecto donde los haya, y se ponga negro. Si persistes en tu actitud, la parte negra de la tortilla, por afinidad a la sartén, acabará agarrándose. Esto tampoco es culpa tuya, ya que la tortilla tiende a agarrarse a lo más parecido cromáticamente que encuentra.

Cuatro. La tortilla tiene poco huevo. Y de todos es sabido que en esta vida hay que tener huevos suficientes para lo que haga falta. Si la tortilla no tiene huevos, no es culpa tuya: la cobardía es algo personal.

Cinco. La tortilla tiene demasiado huevo. En ese caso, la patata, abrumada por la superioridad del contrincante, no sabrá muy bien cuál es su papel en la comedia, y dudará entre el revuelto, la tortilla o la cosa amarilla con patatas desperdigadas. Las consecuencias psicológicas del trauma que sufren las patatas devengará en el consabido y temidísimo agarre. Si no tienes un psiquiatra a mano para que las atienda, tampoco es culpa tuya, claro.

Seis. Mamá, te llaman al teléfono.

Siete: Mamá, que es tu jefe, que ya sabe que es viernes por la noche y que estarás haciendo la cena, pero que ESTO es importante.

Ocho. El baño. El baño u watercloset es responsable de al menos un 70% de los agarres de tortilla que se producen en nuestro país, debido a la inveterada costumbre de dejar un sudoku a medias con el consiguiente bolígrafo a mano.

Nueve. La falta de religiosidad imperante hoy en día. Mi abuela medía los tiempos de cocción en Padrenuestros, propiciando así la intervención de fuerzas superiores.

Diez. La culpa. Si el tortillahabiente se siente abrumado por la culpa de haber agarrado, quemado, destrozado, maltratado, mutilado y finalmente comido con pan y ketchup infinitas tortillas, el karma acumulado volverá una y otra vez a la sartén en forma de protoquemadores, sin que de nada valga cambiar la sartén por otra limpia:

Envía esta receta a un inútil!!

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