Absolutamente deliciosa la quesada, también conocida como quesada pasiega. Sale como la comprada o mejor. Para quien no la haya probado, es una especie de tarta compacta con ligero sabor a queso, que se funde en la boca, con una cubierta tostadita y crujiente. Y lo increíble es que no se tarda ni diez minutos en hacer la preparación, y no se mancha más que un cacharro, que todo hay que tenerlo en cuenta.

Necesitas

  • 300 gramos de queso de burgos, mejor sin sal, pero con sal también vale.
  • 5-6 huevos, dependiendo si sonde los pequeñitos o gordos.
  • Un vaso de los de nocilla de azúcar (200 gramos)
  • Un cuarto de vaso de leche
  • 50 gramos de mantequilla (lo que cabe en una cuchara gorda)
  • Ralladura de limón
  • 75 gramos de harina con levadura (o harina y algo más de medio sobre de levadura)

Esto sí que es facilísimo:

Plis: Antes de nada, ponemos a calentar el horno a 180º, que tarda un poquillo. Mientras, se baten los huevos con el azúcar, batidora en ristre, hasta que espumee, y se añaden todos los demás ingredientes (el queso mejor trocéalo antes), y se sigue batiendo hasta que quede una crema finica pero espesa, más espesa que unas natillas pero menos que un puré de patatas, para entendernos.

Plas: Se engrasa un molde sin mucha esperanza, ya que se agarra siempre por mucho que engrases. Pero no importa: es de sabios arrebañar el molde. Se vierte la crema, y al horno con ella. Para estas cantidades y a 180º, tres cuartos de hora justos y pelaos, aunque conviene meter una aguja en el centro para comprobar que sale seca.

Y ya está. Durante la cocción se inflará, y luego descenderá mientras la masa se compacta. Absolutamente deliciosa. Tengo testigos.