La base teórica de esta tortilla de patatas de bolsa es que si juntas dos cosas ricas, el resultado está más rico. En muchos casos falla esta teoría, como todas las demás teorías, pero en este os juro que no. Téstala en caso de pereza extrema, hambre inminente, y también con los invitados sorpresa: o les encanta y te piden la receta, o no vuelven. Lo que yo le llamo dos pájaros de un tiro.
Tortilla de patatas de bolsa

Necesitas:

  • Patatas fritas de bolsa
  • Huevos

Facilísimo:
Plis:
Se abre la bolsa con una mano, utilizando la otra para apartar las fauces de niños hambrientos y demás familia. Se baten huevos (yo uso dos por bolsa, pero allá los gustos y los tamaños de la bolsa) y se echan las patatas. A mí me gusta dejarlas unos diez minutos en el huevo, para que se pongan esponjositas, y en el último segundo, echarles unas cuantas más troceadas para que algún trocillo cruja, que no le dé tiempo a reblandecerse.

Plas: Se cuaja cual vulgar tortilla normal.

Y ya está. Esta tortilla admite toda clase de complementos interiores: la clásica lata de atún, jamón, chorizo, guisantes, pimiento…

La anécdota. Para que veáis cómo era la señora Antonia. Estando mi madre encamada con la típica fractura lumbar de las de ella, vinieron sus amigotas a verla; les hice esta tortilla (por eso me he acordado), y cuando la saco, me veo que están todas mirando la tele, excepto mi abuela, que está junto a la tele mirando hacia ellas. Pensando que ya chocheaba, la digo: “Abuela, ¿y no miras la tele?”. Sonríe, y me dice así bajito, bajito: “Hija… es que el espectáculo… está al otro lado”.