Seguramente ya casi tod@s lo sabéis, pero como me consta que hay quien no, pues lo digo.

La socorrida tortilla de patatas se hace divinamente en el microondas. Cuajarla, no: para esa tarea mejor la sartén. Pero el engorro de freir y dar vueltas y que se queman y que no se queman y eso se acabó definitivamente con el este sencillo sistema:

Se colocan en un cuenco gordo (mejor que sea transparente, para que las ondas esas penetren hasta el fondo), se salan y se cubren de aceite. A potencia máxima unos diez minutos; cinco de reposo, revolcón, y otros diez, momento en que se mira si están hechas pinchando con un tenedor, y si no están, pues a seguir.

Según Nieves, la nutricionista le ha dicho que la tortilla hecha así tiene un contenido calórico muchísimo menor que la tradicional, por algo que le pasa al aceite que no me he enterado exactamente pero que era algo de freir y no freir. Pero me quedo con lo principal: que engorda menos. Algo es algo.